¿Qué es Resiliencia?

Resiliencia es la capacidad de lidiar positivamente con los tiempos difíciles, manejar el estrés y seguir adelante cuando las dificultades nos sobrepasan. Es la capacidad que permite lograr objetivos aún en condiciones difíciles y salir de la adversidad incluso fortalecido.

La resiliencia es una reserva mental de fuerza que las personas usamos en momentos de necesidad para poder manejar situaciones difíciles sin desmoronarnos. Tratar con el cambio, la catástrofe o la pérdida es una parte inevitable de la vida.

 

Características de la personas resilientes

Las personas resilientes son capaces de utilizar sus habilidades y fortalezas para afrontar y recuperarse de problemas y desafíos. Estas circunstancias pueden incluir la pérdida del empleo, problemas financieros, enfermedades, desastres naturales, divorcio o la muerte de un ser querido. En lugar de caer en la desesperación o esconderse de los problemas con estrategias poco saludables, las personas resilientes hacen frente a las dificultades de la vida mirando de frente y con confianza. Esto no significa que experimenten menos angustia, dolor o ansiedad que otras personas. Significa que manejan tales dificultades con estrategias que fomentan la fuerza y el crecimiento.

Las personas resilientes no ven la vida color de rosa. Ellos entienden que los reveses ocurren y que a veces la vida es dura y dolorosa. También experimentan el dolor emocional y el dolor físico, pero su adecuada perspectiva mental les permite trabajar a través de tales sentimientos y recuperarse. Como nos recuerda una de mis canciones preferidas titulada Resistiré, del Dúo Dinámico, las personas resilientes son -como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie…¡Resistiré!-.

Conocemos desafortunadamente innumerables ejemplos de eventos adversos a raíz de los cuales muchas personas demostraron los comportamientos que caracterizan la resiliencia. Los campos de concentración en Alemania, la experiencia de Anna Frank, el huracán Katrina, los ataques del 11S y tantos otros… Miles de personas que no sólo fueron capaces de mantenerse fuertes frente a un dolor insoportable, sino que fueron capaces de continuar adelante e incluso ofrecer apoyo emocional a otros afectados por las mismas tragedias.

 

Desarrollar la Resiliencia es posible

Desarrollar la resiliencia es algo muy necesario en estos tiempos que vivimos, donde la incertidumbre define la política, la economía, la sociedad y nuestras relaciones. Todas las personas tienen esta capacidad innata, algunos de forma más acentuada y natural y otros deben “entrenarla”.

 

Algunos tips de «entrenamiento»

  • El apoyo social es un factor fundamental que contribuye a la resiliencia. Las personas mentalmente fuertes tienden a contar con el apoyo de familiares y amigos que ayudan a reforzarlos en momentos difíciles. Así que mantenerse rodeado de compañía saludable nos fortalece. Por saludable se entiende personas que saben escuchar sin juicio.
  • Cultivar la autoconciencia ayuda a ponerse en contacto con nuestras necesidades psicológicas y fisiológicas. Saber lo que se necesita o no y cuándo es el momento de buscar ayuda adicional. Aprender a escuchar las señales sutiles que nuestro cuerpo y espíritu están enviando.
  • Practicar la aceptación. Dejar que el dolor fluya por nosotros sin ignorarlo o reprimirlo. Entendiendo que es una parte de la vida y confiando en que vamos a salir de él. De todo se puede aprender, también del dolor. Meditar es una maravillosa forma de practicar la aceptación.
  • No identificarse con el sufrimiento. Diferenciar entre las circunstancias y nuestra propia identidad. No hay algo tan dañino y ralentizador como quedarse en el papel de víctima. Entender la vida como “guerreros” nos pone directamente en nuestras manos la responsabilidad de buscar las soluciones. Y nos hace dueños y partícipes principales de nuestro destino. Hay unas palabras de Nelson Mandela, cuya biografía es otro ejemplo maravilloso de resiliencia, que dicen: “Soy el dueño de mi destino, el capitán de mi alma”. Hermosísimo pensamiento.
  • Amarnos por encima de todas las cosas y circunstancias. Reconocer sin juicio nuestras debilidades y vulnerabilidades, pero también nuestros talentos y fortalezas. Tener opiniones positivas de nosotros mismos y confiar en nuestras habilidades. Cuidarnos tanto física como emocionalmente, mimarnos y tener confianza en nosotros y en la vida.

 

A continuación os dejo un emotivo vídeo sobre el drama de los refugiados. Narra el viaje de una niña y su padre hacia la libertad… Una pieza preciosa y muy inspiradora titulada » Viaje a la Luna»